Sontrip

KUM KUM RESISTE

KUM KUM RESISTE
Comparti esta nota

Fun People y un manifiesto sensible que desarmó prejuicios en plena efervescencia noventosa y hoy permanece como pieza de culto fuera del streaming. La “red afectiva, política y cultural” que incluyó un registro intenso en Mendoza

Tres décadas después del estallido punk que sacudió a la escena alternativa argentina, Fun People sigue funcionando como una anomalía luminosa. No solo por su sonido (ese cruce improbable entre hardcore, melodías pop y experimentación) sino por una ética que nunca negoció. En ese mapa, Kum Kum aparece como un hito: un disco que fue, literalmente, un piedrazo contra el cristal del machismo de los 90.

Editado en 1996, en plena consolidación de la banda liderada por Nekro, este trabajo condensó todo lo que hacía de Fun People un proyecto adelantado a su tiempo.

Mientras la escena exigía velocidad, violencia y códigos rígidos, ellos eligieron otro camino: calidez, sensibilidad y militancia. “Hardcore gay antifascista”, lo definían sin rodeos.

Kum Kum logró lo que parecía imposible: mezclar la furia del punk con la dulzura del pop sesentero, sin perder intensidad. En ese equilibrio aparece también la guitarra de Lucas Sequeira, que muta entre distorsión y frenesí, acompañando una instrumentación que rompe cualquier molde: cítaras, vientos y tambores conviven con la urgencia hardcore.

Pero lo verdaderamente disruptivo no estaba solo en lo musical. Las letras abordaban aborto, derechos animales y diversidad en una época donde esos debates eran marginales dentro del rock. Fun People no escondía su sensibilidad: la exponía como bandera. En ese gesto, redefinían la idea de resistencia. Ser vulnerable también era una forma de combate.

El contexto ayuda a dimensionar el impacto. En 1996, la banda no solo editaba este EP sino que giraba por Estados Unidos por primera vez, mientras se afirmaba en escenarios clave como Cemento y Parque Sarmiento. Ese mismo año consolidaban su identidad “pop hardcore”, un sello que los diferenciaba dentro de la escena local.

LA MENDOZA DEL PANORAMIX 1997

La historia de Kum Kum también tiene un capítulo mendocino. En 1997, en plena expansión del espíritu DIY, Fun People llevó su propuesta a distintas provincias. Uno de los registros más recordados es su paso por Panoramix, en El Challao, Mendoza: un show que quedó grabado en la memoria under como ejemplo de autogestión y conexión directa con el público. La relación con la provincia continuaría en años posteriores, incluyendo presentaciones como la de 1999 en la disco La Luz.

En el blog Stay Free, un fan reconstruye lo que significaba ver a Fun People en vivo a mediados de los 90: una experiencia tan política como caótica. Destaca el impacto de una banda que rompía con los prejuicios del hardcore de la época (desde shows a favor de la legalización del aborto hasta una postura abiertamente “gay antifascista”) y que llevaba la autogestión al extremo, con entradas accesibles y discos editados de forma independiente.

El testimonio también pone el foco en la figura de Nekro, un frontman tan magnético como impredecible, capaz de interrumpir recitales con discursos, generar tensiones con el público o incluso abandonar el escenario en pleno show. Esa dualidad, entre mensaje y desborde, formaba parte del ADN del grupo.

La reseña se vincula con un registro en vivo en Mendoza, que captura justamente ese clima: intensidad, incomodidad y militancia. Un documento que permite entender, desde adentro, cómo era Fun People en su estado más crudo y auténtico.

Ese recorrido federal (que también incluyó ciudades como Puerto Madryn y Villa Gesell) reforzó una idea clave: Fun People no era solo una banda, era una red afectiva, política y cultural.

Hoy, Kum Kum mantiene su estatus de obra de culto. Entre otras razones, porque no está disponible en Spotify, lo que lo convierte en una pieza aún más esquiva y mítica. Conseguirlo implica rastrear ediciones físicas, archivos compartidos o memorias ajenas.

Más de veinte canciones que huelen a fanzine, a revolución interior, a adolescencia politizada. Un refugio sonoro que enseñó algo que sigue vigente: rebelarse también puede ser cuidar al niño interior. Y en ese gesto, quizás, Fun People haya sido más punk que nadie.

Informe Martin Lubo. Imagen: Nekro, cantante de Fun People, durante un concierto en Mendoza. Foto oficial Fun People