Hay noticias que, por más que las vengas venir, son difíciles de ser aceptadas; cuesta digerirlas. Cómo también imaginamos que costó escribir con puño y letra lo que sería el final de tu saga de esta hermosa historia, que terminó atrapando a más de 40 millones de argentinos y a miles de millones más de todo el planeta.
Lo primero que se nos viene a la cabeza es decir: Gracias eternas, Lionel Messi. Por todo lo vivido, por lo atravesado, por ser el que mejor interpretó hasta ahora al deporte más popular del mundo. Gracias, sobre todo, por demostrar a niños, jóvenes y a los más grandes tu compromiso, tu resiliencia, tu profesionalismo y que siempre hay que intentarlo.
Gracias por las risas, por el llanto, por la alegría, por la tristeza. Por emocionarnos al verte defender la camiseta de nuestro país con tantas ganas y compromiso.
Fue una megagira de 21 años donde pasó de todo. Desde tocar el cielo con las manos hasta caer al suelo, pero te levantaste una y otra vez. Ahí no tiraste la toalla, insististe, lo volviste a intentar y lo lograste.
El reconocimiento de tu familia, de tus pares, de una enorme cantidad de personas demuestra lo brillante que fuiste jugando para la Selección Argentina.
Desafiaste la Matrix, alteraste todos los algoritmos, rompiste el molde, pusiste la vara del fútbol en lo más alto, llevaste con orgullo la bandera argentina a todo el mundo. Lo diste todo, no te guardaste nada, te vaciaste, pero a nosotros nos llenaste el alma. Hiciste un Lío bárbaro, Messi.
Comenzó la era DM (Después de Messi), que no sabemos cómo será ni tampoco nos preocupa. Somos la generación que te pudimos disfrutar y, aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar.
Gracias eternas, Capitán, por comandar el barco de la ilusión, por atravesar las tormentas y por llegar a buen puerto.
Por Ernesto Ramos


