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Fuego y Flora para siempre

Fuego y Flora para siempre
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Pasado Verde volvió a encender en Mendoza el disco que cambió su historia. En una noche atravesada por la memoria, la banda revivió Fuego y Flora casi diez años después de aquella primera vez, con una cobertura especial de Sontrip desde La Sala Club, en el corazón de la ex Bodega Giol de Maipú.

Hay discos que no envejecen. Quedan suspendidos en algún lugar raro, entre el recuerdo y la identidad. En Mendoza, Fuego y Flora es uno de esos. Y cuando sonaron los primeros acordes de “Flora”, pasó exactamente lo que Pasado Verde quería que pasara: el tiempo se dobló sobre sí mismo.

La Sala Club volvió a transformarse en una especie de cápsula emocional donde convivieron quienes estuvieron aquella vez y quienes llegaron mucho después, cuando las canciones ya eran parte del paisaje sonoro mendocino. Sontrip estuvo ahí, en una experiencia viva, viendo cómo la banda reconstruía una etapa decisiva de su historia sin convertirla en museo.

En medio de esa reconstrucción emocional, también estuvo la mirada de Sontrip. Desde la Bodega Giol, vivimos la noche como una experiencia colectiva y cercana, con una cobertura especial encabezada por Pili Lubo junto a Juan Di Fabio, recorriendo los pasillos, las canciones y las historias mínimas que flotaban alrededor del regreso de Fuego y Flora. Entre charlas con el público, momentos detrás del escenario y una Mendoza que parecía volver a una de sus épocas más intensas musicalmente, la sensación fue clara: no se trataba solamente de un recital, sino de volver a entrar en una parte viva de la memoria cultural mendocina.

Publicado originalmente el 1 de septiembre de 2016, Fuego y Flora marcó un punto de quiebre para Pasado Verde. Hubo cambios internos, nuevas búsquedas y canciones que dejaron de pertenecerles solamente a ellos para convertirse en himnos compartidos por toda una escena. Producido junto a Nicolás Riquero, referente de La Skandalosa Tripulación, el álbum amplió el radar de la banda y terminó de posicionarla dentro del mapa nacional del indie y el rock alternativo.

Ese mismo año, después del impacto generado en la Fiesta Provincial de la Cerveza y del reconocimiento en los Casi Casi Awards por “Mejor Video”, Pasado Verde presentó oficialmente el disco en el entonces N8, hoy Nido. Aquella noche quedó fijada en la memoria colectiva de Mendoza. Y esta nueva celebración tuvo algo de reencuentro espiritual con ese momento.

No hubo nostalgia quieta. Lo que apareció fue otra cosa: canciones que todavía respiran, que siguen encontrando nuevas voces en el público y que mantienen intacta esa mezcla de sensibilidad melódica, épica barrial y electricidad emocional que convirtió a Pasado Verde en una banda imprescindible para entender la música mendocina de la última década.

Entre luces cálidas, abrazos repetidos y una audiencia que cantó cada línea como si todavía fuera 2016, Mendoza volvió a demostrar que algunas escenas no desaparecen. Solo esperan el momento exacto para volver a florecer.

Informe Pili Lubo y Juan Di Fabio para Sontrip Contenidos. Foto Pasado Verde original Sontrip