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Vivir el concierto y grabarlo..el nuevo ritual del público

Vivir el concierto y grabarlo..el nuevo ritual del público
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Hoy damos por hecho que en un concierto todos levantan el teléfono para grabar, transmitir o subir historias. Pero esta relación entre música y tecnología no nació ayer. Yo lo viví en primera persona, mucho antes de que existiera el 5G, el WiFi 6 o los teléfonos con cámaras de alta calidad.

En 2014 fui como fan al show de Metallica By Request en Argentina. La idea era revolucionaria para la época: los fans votábamos en vivo qué canciones queríamos que la banda tocara. Un setlist elegido por el público, en tiempo real.

Foto: @gus.castro77@sergiocichi

Y ahí pasó algo que me marcó.

Mientras la banda tocaba, miles de personas levantaban sus teléfonos para votar las canciones que tocarían y vivir el show a través de la pantalla.

La tecnología todavía no tenía el desarrollo actual, pero ya era evidente: el Smartphone no era un accesorio del concierto… era parte del concierto.

Ese día entendí que la música en vivo había cambiado para siempre.

El concierto ya no empieza en el escenario: empieza en las Redes.

Lars Ulrich

Hoy, antes de que el artista salga a escena, hay historias, transmisiones, fotos del estadio y miles de personas conectadas desde sus casas

El show dejó de ser un evento local para convertirse en un evento global.

El problema técnico.

Cuando miles de personas levantan el teléfono para transmitir, la red del estadio sufre o el proveedor de ISP. Lo viví muchas veces trabajando en medios, las redes colapsan en segundos.

Por eso, los estadios modernos usan:

antenas distribuidas

WiFi 6

celdas dedicadas

gestión inteligente de tráfico

priorización de servicios

Un concierto hoy es también un evento de telecomunicaciones.

Los artistas también se adaptaron.

Muchos ya piensan sus shows para que se vean bien en cámara:

luces más limpias

visuales verticales

momentos “instagrameables”

pantallas más brillantes

Algunos incluso usan las transmisiones del público como parte del show

El concierto ya no termina cuando se apagan las luces. Sigue en redes durante días.

Conclusión:

Los smartphones no arruinaron los conciertos. Los transformaron. Los hicieron más grandes, más globales y más conectados.

Y aunque a veces extrañemos la época de “vivir el momento”, también es cierto que hoy un show puede emocionar a alguien que está a miles de kilómetros.