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Ramones: el sismo que cambió todo

Ramones: el sismo que cambió todo
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50 años del disco que inventó el punk, la historia de una obra maestra que tardó cuatro décadas en ser oro, pero reseteó el rock para siempre. La conexión con Mendoza

Hace exactamente cinco décadas, el mundo del rock recibió un impacto que, aunque en su momento pasó casi desapercibido para las listas de éxitos, terminaría demoliendo las estructuras de la música contemporánea. Cuatro muchachos de Forest Hills, Queens, armados con camperas de cuero, jeans rotos y una urgencia que no admitía solos de guitarra ni pretensiones progresivas, se encerraron a grabar su álbum debut. Ramones.

El resultado fue una obra maestra de apenas 28 minutos que costó la módica suma de 6.400 dólares y que, paradójicamente, tardó 38 años en alcanzar la certificación de disco de oro. Lo que para Billboard fue un modesto puesto 111 en 1976, para la historia se convirtió a Ramones en uno de los 25 discos más influyentes del siglo XX según el New York Times.

La génesis de este fenómeno fue tan caótica como su sonido. El camino comenzó con una actuación catastrófica en marzo de 1974, cuando todavía funcionaban como un trío con Joey en la batería y Dee Dee intentando cantar mientras tocaba el bajo. No fue hasta que Tommy dejó su rol de mánager para sentarse tras los parches y Joey pasó al frente como el frontman más improbable de la historia, que la maquinaria ramonera encontró su forma definitiva.

El 16 de agosto de 1974, en el mítico escenario del CBGB, Ramones dio su primer paso oficial, marcando el inicio de una carrera que se alimentó de rechazos discográficos y demos ignoradas hasta que el productor Seymour Stein decidió apostar por ellos tras verlos encandilar a la crítica en un festival de rock de verano.

MENDOZA, PARTE DE LA RELIGION

Esa energía primitiva encontró un hogar permanente en Argentina, y Mendoza no fue la excepción a esta devoción religiosa. La conexión de la Provincia con el universo Ramone se selló con fuego en 2008 y en 2016, con Marky Ramone.

Con una puntualidad inusitada para un recital, el Ramones comenzó un intenso show que durante una hora y media dejó sin aliento a más de 600 personas en Omero, octubre de 2008. “Marcos”, tal como el mismo se presentó por primera vez en Mendoza.

La revancha fue el 6 de mayo de 2016, cuando el legendario Marky aterrizó en el N8 Estudio, en la esquinade Mitre y Godoy Cruz de Ciudad. Aquella noche, el baterista que custodió el tempo de la banda durante años descargó una ráfaga de clásicos ante una audiencia local que demostró que el ADN del punk corre por las venas mendocinas. Fue un encuentro de generaciones donde la velocidad de los tres acordes unificó a veteranos de la primera ola con pibes que recién descubrían la distorsión.

La mística ramonera en la región no se limita a las visitas internacionales, sino que se ha ramificado en una identidad cultural propia que incluye desde eventos masivos como el “Ramones Experience” en 2022 hasta la existencia de una rotisería temática que rinde culto a la banda en pleno centro. Entre documentales que analizan la pasión argentina y bandas tributo que mantienen vivo el conteo de “one, two, three, four”, Mendoza se posiciona como un bastión de resistencia para un estilo que nació para durar quince minutos y terminó conquistando la eternidad.

A 50 años de aquel primer disco, el legado de los Ramones sigue siendo la prueba de que no hace falta ser un virtuoso para cambiar el mundo, solo hace falta tener algo que decir y tocarlo más rápido que nadie.

Informe Sontrip Contenidos. Imagen foto Lynn Goldsmith