A 30 años de Instinto (1995), el álbum que consolidó a Los Cafres como referencia del reggae local, el disco vuelve a leerse a la luz de su época y del presente del grupo, marcado por el reciente lanzamiento de “Las Preguntas”. Un trabajo que nunca fue moda y que hoy suena tan vigente como entonces.
“Esto es Argentina y no Jamaica”. La frase de Guillermo Bonetto en “Dreadlocks” sigue funcionando como una llave de lectura para Instinto, el segundo disco de Los Cafres, editado originalmente en 1995. Tal como señalaba el periodista Daniel Flores en un informe publicado en 2009, esa línea no era una consigna oportunista sino la síntesis de una postura: se podía hacer reggae roots sin necesidad de “querer ser rasta” ni copiar símbolos ajenos.
El disco apareció en un contexto particular. En 1995, Buenos Aires recibía a figuras internacionales del género como Alpha Blondy, Black Uhuru, Israel Vibration y Yellowman, y el reggae volvía a ocupar un lugar visible. Pero Los Cafres eligieron otro camino. Como advertía Flores en su análisis, no se trataba de una moda ni de una estética circunstancial: podía haber dreadlocks en verano y pelo corto en invierno, lo importante era entender que el reggae no era un disfraz.
Ese mensaje tenía peso porque estaba sostenido por una trayectoria real. Lejos de ser un proyecto armado para tocar en fiestas, la banda venía trabajando desde 1987 alrededor del one-drop, con una formación estable y una devoción genuina por la música. El público —todavía reducido, pero atento— lo percibía así y respondía desde un lugar de paridad. En palabras de Flores, Los Cafres “tenían todos los papeles en orden”.
Un año antes habían editado Frecuencia Cafre, un debut de búsqueda y experimentación, y en vivo cada show funcionaba como una celebración colectiva. Resulta llamativo que, tan poco tiempo después, la banda tuviera listas quince canciones del nivel de Instinto, algo que el propio Flores destacaba como uno de los grandes méritos del disco.
Grabado de manera analógica en Panda y mezclado en Washington DC por Jim Fox, Instinto encontró un sonido coherente con la tradición roots, enriquecido por una posproducción de matiz dub que se haría explícita más tarde en Instinto Dub, uno de los primeros discos de versiones del género en Argentina. El arranque —“La receta”, “La foto de Zapata” y “Duro remedio”— era, como describía Flores, “directamente matador”, pero el álbum sostenía su nivel a lo largo de todo el tracklist.
“Dreadlocks”, “Volar hasta allá”, “Seguridad”, “Rub a Dub” o “La magia”, aquel tema suave de Gustavo “Tendón” Pilatti que había quedado fuera de Frecuencia Cafre, terminaban de darle cuerpo a un disco con una virtud poco común: sonar ecléctico sin salirse del género ni medio compás. Lovers, rub-a-dub, reggae británico, dub, tempos que suben y bajan, todo bajo una misma premisa, citada en el propio álbum: “El reggae es belleza y no monotonía”.
En ese equilibrio entre variedad y ortodoxia, Los Cafres sentaron las bases de lo que luego se conocería como reggae latinoamericano. No fueron los primeros, como bien recordaba Flores, pero sí quienes llevaron el género a un nivel de seriedad y conocimiento poco habitual. Se nota en los arreglos, en la batería de Adrián Canedo —formado a partir de una profunda escucha del reggae jamaiquino— y en el entramado preciso entre bajo, guitarras y teclados.
También en las letras Instinto marcó una diferencia. Los distintos compositores del grupo lograron resolver la métrica del reggae en castellano sin recurrir a clichés importados. Las referencias a Marley, Jah o los colores rasta son mínimas y, cuando aparecen, funcionan más como advertencia que como celebración. En ese sentido, el disco se corre del exotismo y se planta en un terreno más cercano: la libertad individual, la resistencia y la identidad propia.
Treinta años después, con Los Cafres presentando nuevo material como “Las Preguntas”, Instinto no suena a pieza de museo. Al contrario: confirma, como ya intuía aquel informe publicado hace más de una década, que el camino que la banda eligió en 1995 no fue el de la moda pasajera, sino el de una convicción artística que todavía sigue dando respuestas.
Informe Luz Rabba
Imagen 25 años Cafres en Vivo. Los Cafres Oficial


