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Gracias Felipe

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“Una guitarra blanca rompiendo el silencio”: a los 64 años murió Felipe Staiti, la pieza clave del sonido que llevó a Los Enanitos Verdes desde Mendoza al mundo. Su partida cierra definitivamente una historia que marcó al rock latino.

Hay guitarristas que acompañan canciones. Y hay otros que construyen identidad. Felipe Staiti fue de los segundos: la guitarra eléctrica más emblemática del oeste argentino, un sonido reconocible en segundos, una forma de tocar que hizo de lo simple algo eterno.

Su muerte no es solo la despedida de un músico. Es el cierre de una era. Porque si la partida de Marciano Cantero en 2022 había dejado una herida profunda, el adiós de Staiti termina de sellar la historia de la marca de rock más importante que haya salido de Mendoza hacia el mundo.

La historia empezó mucho antes del éxito. En su adolescencia, con la influencia de Deep Purple, Staiti formó Esencia Natural, una primera experiencia que ya marcaba el camino. El punto de inflexión llegó en noviembre de 1979, cuando se unió a Cantero y Daniel Piccolo. Tres músicos mendocinos, con pasado en un coro de iglesia, intentando —sin saberlo— cambiar la historia del rock en español.

Lo lograron.

Con Los Enanitos Verdes, Staiti construyó un catálogo de clásicos que atravesaron generaciones. Canciones que no solo sonaban en radios: se volvieron parte de la cultura popular latinoamericana. Su guitarra (limpia, melódica, directa) fue el hilo conductor de ese viaje.

Después de la muerte de Cantero, Staiti asumió un rol que nadie esperaba pero que terminó definiendo su última etapa: se puso la banda al hombro. No solo como guitarrista, sino también como voz. Fue una decisión artística, pero también emocional. Sostener el legado, seguir tocando, no dejar caer la historia.

La banda volvió a los escenarios en diciembre de 2022 en el Dodger Stadium de Los Ángeles, con invitados en las voces. En febrero de 2023, Mendoza los recibió en la Fiesta de la Vendimia. Más tarde, ya con Staiti al frente, iniciaron una nueva etapa junto a Jota Morelli y Guillermo Vadalá, con giras internacionales incluidas.

Pero el cuerpo empezó a pasar factura.

A fines de 2024, tras una gira por Latinoamérica por los 40 años del primer disco, una infección bacteriana en México complicó su salud. La deshidratación, agravada por su condición de celíaco, lo llevó a una internación prolongada. Perdió 15 kilos. La recuperación fue lenta, exigente, también en lo vocal. Aun así, seguía proyectando.

Había planes: una gira por Estados Unidos junto a Hombres G y un disco de grandes éxitos con colaboraciones, reversionando clásicos. Porque si algo definía a Staiti era eso: nunca quedarse quieto.

Su muerte llega en un momento cargado de simbolismo. Hace poco, Lamento boliviano superó las mil millones de reproducciones en Spotify, convirtiéndose en la primera canción del rock argentino en alcanzar esa cifra. Un dato que explica todo sin necesidad de explicación.

Felipe Staiti no fue solo un guitarrista. Fue parte de una identidad cultural que cruzó fronteras sin perder su raíz mendocina. Un sonido nacido al pie de la cordillera que terminó sonando en todo el continente.

Hoy, ese sonido queda flotando.

Como una guitarra blanca rompiendo el silencio.

Como lo más honesto que ahora podemos escuchar.

Informe Sontrip Contenidos. Imagen Los Enanitos Verdes en la Fiesta de la Cerveza de Godoy Cruz 2018, foto oficial.