Cristian ‘Pity’ Álvarez volvió a Rosario después de casi diez años con un show cargado de clásicos, mística stone y emoción generacional. Entre micros llegados desde todo el país, Mendoza también dijo presente en una travesía que terminó con una noticia explosiva: el regreso de Pity a la provincia después de casi 13 años.
El viaje empezó el viernes a las 22:30. Ahí arrancó realmente el recital.
Tomi Lubo y Flor Oro se subieron a un colectivo de larga distancia junto a otras 45 personas rumbo a Rosario. Algunos viajaban en grupo, otros solos. Había amigos, conocidos de otros recitales, parejas, gente callada y personajes que parecían salidos directamente de una canción de Viejas Locas.
Con el correr de las horas, el micro se convirtió en una pequeña comunidad stone.
Hubo paradas improvisadas para comprar algo, fumar, estirar las piernas o simplemente mirar la ruta de madrugada mientras sonaban temas de Viejas Locas y Intoxicados desde algún parlante perdido entre los asientos.
“La sensación era rara. Nadie sabía bien qué iba a pasar, pero todos sentíamos que estábamos viajando a ver algo importante”, resumieron desde la cobertura especial de Sontrip.
La llegada a Rosario fue cerca de las 12:30 del sábado. Desde ahí, directo a la llamada “previa artesanal”, un camping montado en el Parque Regional Villa Gobernador Gálvez donde ya se respiraba recital desde temprano.
Puestos de remeras, banderas, cerveza, parrillas improvisadas y rock sonando desde todos lados. Familias enteras, grupos de amigos y fanáticos llegados desde distintos puntos del país convivían en una especie de feria stone gigante.
En medio de todo eso aparecieron unos sanguchitos de asado incluidos en el paquete del viaje, recibidos casi como un gesto de amor colectivo después de toda la noche en la ruta.
La previa duró hasta las 17, cuando se abrieron las puertas del Autódromo Municipal Juan Manuel Fangio. Ahí la postal terminó de tomar dimensión: filas interminables de colectivos estacionados, miles de personas caminando hacia el predio y una sensación compartida de estar viviendo algo histórico.
Los teloneros fueron Farolitos, que sorprendieron gratamente a gran parte del público. Después vino la espera larga. La ansiedad. El murmullo constante de la gente preguntando cuánto faltaba.
Y a las 20:30 apareció Pity.
El arranque con “Me gustas mucho” fue inmediato y feroz. El Autódromo explotó en un coro desordenado y perfecto. Después llegaron “Fuego”, “No tengo ganas”, “¿Qué vas a hacer tan sola hoy?”, “Homero”, “Señor kiosquero”, “Está saliendo el sol”, “Perra”, “Nunca quise” y “Quieren rock”.
Desde el campo, Tomi y Flor describían una sensación repetida entre todos: “Pity volvió a ser Pity”.
Porque más allá de algunas canciones ausentes muy reclamadas por el público, como “Una vela” o “Pila pila”, lo que impactó fue verlo presente, conectado y disfrutando del escenario.
“Me pone muy contento saber que vinieron muchas familias y muchos chicos pequeños”, dijo durante el show, emocionado por el cruce generacional que se vivió durante toda la noche.
Y era verdad. Había padres levantando chicos sobre los hombros, adolescentes cantando temas escritos mucho antes de que nacieran y fanáticos históricos llorando abrazados en algunos pasajes del recital.
El show terminó cerca de las 23:30. Pero antes del cierre llegó la frase que hizo explotar especialmente al contingente mendocino.
Cristian ‘Pity’ Álvarez confirmó su regreso a Mendoza después de casi 13 años.
Ahí el viaje terminó de tener sentido.
Porque para muchos de los que hicieron más de mil kilómetros en micro, Rosario no había sido solamente un recital. Había sido una especie de reencuentro emocional. Una ruta compartida entre desconocidos, canciones y nostalgia.
Y ahora, además, había una próxima parada marcada en el calendario: Mendoza, 13 de junio.
Informe Tomas Lubo y Flor Oro para Sontrip Contenidos. Imagen Flor Oro

