No son covers, son mutaciones. Canciones que viajaron de un género a otro, de una época a la siguiente, y en el camino encontraron una nueva identidad. De Stevie Wonder a Coolio, de Louis Amstrong hasta llegar a los mendocinos Karamelo Santo, de Dylan a los Stones, de Chuck Berry a Calamaro: grandes temas que vivieron más de una vida.
Hay canciones que no se conforman con su forma original. Que piden ser tocadas de nuevo, llevadas a otro contexto, cantadas desde otro cuerpo. Versionar no es copiar: es interpretar, traducir una emoción a otro lenguaje. La genealogía de canciones que se transformaron sin perder su esencia.
La playlist que propone Sontrip el paradigmático caso de “Gangsta’s Paradise”. Coolio creció escuchando “Pastime Paradise” de Stevie Wonder, fanatismo heredado de su madre. Años más tarde, cuando L.V. le acercó una demo que reutilizaba la melodía, todo cerró. La luz espiritual del original se volvió contraste para una letra oscura, atravesada por el control, la calle y la violencia estructural.
Publicada en 1995, la canción explotó gracias a Mentes Peligrosas y terminó de legitimarse cuando Wonder aceptó el homenaje y compartió escenario con Coolio en los Billboard Awards. No fue apropiación: fue diálogo entre generaciones.
SEXO, IRONÍA Y DESPARPAJO: DE IAN DURY AL ROCK LATINO
“Wake Up and Make Love With Me”, escrita por Ian Dury, encontró una relectura inesperada en Los Fabulosos Cadillacs. Donde el original jugaba con el sarcasmo británico, los Cadillacs sumaron groove latino, teatralidad y picardía porteña. El tema cambió de acento, pero no de actitud: siguió siendo provocador, solo que con otra cadencia.
DEL CINE ÉPICO AL HARD ROCK DE ESTADIOS
“Live and Let Die” nació como canción de James Bond en manos de Paul McCartney & Wings, con orquesta y dramatismo cinematográfico. Guns N’ Roses la llevaron al terreno del hard rock: más velocidad, más distorsión, más exceso. La melodía sigue intacta, pero la energía es otra. Donde McCartney era elegancia, Guns fue caos controlado.
UN MUNDO MARAVILLOSO, MIL LECTURAS
“What a Wonderful World” parece inamovible en la voz de Louis Armstrong, pero la playlist muestra cómo puede cambiar sin romperse. Joey Ramone la canta con fragilidad punk, casi como un susurro melancólico. Karamelo Santo la lleva a otro terreno, más festivo y mestizo. La misma letra, tres climas emocionales distintos. La canción resiste porque es más grande que cualquier estilo.
¿QUERÉS BAILAR? PREGUNTALO DE NUEVO
“Do You Wanna Dance” es un manual de mutaciones pop. Arranca con Bobby Freeman, pasa por la frescura surf de los Beach Boys, acelera con la urgencia punk de Ramones y termina explotando en clave local con Attaque 77. Cada versión responde a su época, pero todas conservan el pulso adolescente y directo del original.
DYLAN, LOS STONES Y LA CIRCULARIDAD DEL ROCK
“Like a Rolling Stone” es inseparable de Bob Dylan, pero The Rolling Stones la reinterpretaron devolviéndola al rock más crudo. No es una versión que busque superar al original, sino habitarlo desde otro lugar: menos verbo, más cuerpo. El tema se estira y se endurece, como si cambiara de calle.
DE CHUCK BERRY AL RÍO DE LA PLATA
“Johnny B. Goode” es ADN del rock. Chuck Berry lo escribió como mito fundacional, y desde ahí la canción viajó. Peter Tosh la llevó al reggae, desplazando el acento rítmico. Andrés Calamaro la absorbió en su propio universo, al punto de incluirla en Por Mirarte, ya no como cover, sino como parte de su relato personal.
VERSIONES QUE SE VUELVEN OTRA CANCIÓN
El caso de “The Last Time” es singular. La versión orquestal de Andrew Oldham Orchestra, basada en el tema de los Stones, fue sampleada por The Verve para crear “Bitter Sweet Symphony”. El resultado fue tan icónico como conflictivo: una canción nueva nacida directamente del ADN de otra, convertida en himno generacional.
CUANDO LA EMOCIÓN CAMBIA DE VOZ
“Nothing Compares 2 U” fue escrita por Prince, pasó casi inadvertida hasta que Sinéad O’Connor la convirtió en una herida abierta frente a cámara. Años más tarde, Chris Cornell la reinterpretó desde la introspección absoluta, guitarra y voz, cerrando el círculo emocional de la canción. Tres versiones, una misma pérdida, distintas formas de decirla.
ROMPER TODO PARA VOLVER A ARMAR
“Rompan Todo (Break It All)” de Los Shakers fue uno de los manifiestos fundacionales del rock rioplatense. Décadas después, Tango 4 (de Charly García y Pedro Aznar) la releyó en clave ochentosa, con Sandro poniendo la voz y sumando dramatismo pop. El espíritu rebelde sigue ahí, pero vestido de otra época.
ESCUCHAR COMO ACTO ACTIVO
Las canciones mencionadas a lo largo de esta nota no agotan el recorrido de la playlist. “Con la tuya: original versions” incluye muchas más relecturas, cruces y desvíos que amplían el mapa de versiones memorables: desde Palo Pandolfo y Easy Star All-Stars llevándose “Karma Police” de Radiohead al terreno del reggae, hasta Massacre reinterpretando “Maggie May” de Rod Stewart con su sensibilidad alternativa.
También aparecen ejercicios de apropiación más libres y arbitrarios, como “La última lágrima” de Memphis La Blusera dialogando con “That’s Life” de Frank Sinatra, o Molotov tomando el espíritu (y el mensaje) de Gil Scott-Heron para actualizar “The Revolution Will Not Be Televised” en clave latinoamericana y furiosa. Versiones que no buscan parecerse, sino decir algo propio.
Esta playlist no propone elegir ganadores. Propone algo mejor: escuchar las transformaciones. Entender que las canciones no son piezas de museo, sino organismos vivos. Que pueden cambiar de piel, de idioma, de género, y aun así seguir diciendo algo verdadero. Porque cuando una versión funciona, no reemplaza al original. Lo acompaña. Y en ese diálogo, la música se vuelve infinita.
La playlist “Con la tuya: original versions”, curada por Martín Lubowiecki, funciona como un ejercicio de escucha comparada. En su descripción hay una indicación clara y no negociable: escuchar de corrido, evitar el modo aleatorio. La razón es simple y poderosa. Solo así se puede percibir cómo cada versión dialoga con su original, qué conserva, qué rompe y qué revela. Porque en ese ida y vuelta (entre la primera forma y la segunda vida) es donde las canciones muestran todo lo que pueden ser.
Informe Carles Mingo para Sontrip Contenidos. Imagen Memoria Rock EC

