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Vuela alto, Big Mac

Vuela alto, Big Mac
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El futuro llegó a Shanghái: McDonald’s y Meituan estrenaron un servicio de delivery aéreo que lleva hamburguesas en dron hasta un quiosco inteligente. Diez minutos, cero caminata y una pregunta inevitable: ¿para esto queríamos tanta tecnología?

Llevamos décadas imaginando el futuro. Autos voladores, teletransportación, colonias en Marte, paz mental. Bueno, la realidad es que el futuro era esto: una Big Mac voladora recorriendo el cielo de Shanghái para llevarle el almuerzo a alguien que estaba demasiado cómodo tirado en el pasto como para caminar dos cuadras.

McDonald’s y Meituan acaban de estrenar una ruta oficial de delivery aéreo en el paseo marítimo de West Bund. El mecanismo es una verdadera obra de arte de la sobreingeniería moderna: un brazo robótico adentro de la cocina agarra las papas, las mete en una caja, el dron despega y deposita el pedido en un quiosco inteligente que parece un buzón gigante teñido con los colores de la marca. Vos vas, escaneás un código QR con el celular y retirás la comida.

Tiempo total: 10 minutos. Esfuerzo humano: cero. O casi.

Porque digámoslo todo. Por un lado, la ingeniería es impecable: baja latencia, algoritmos de evasión de impacto, conectividad 5G, telemetría… Una belleza técnica. Pero por el otro, no podemos evitar pensar en la tragedia operativa de todo esto: el nivel de ansiedad social al que estamos llegando para armar un despliegue de aeronáutica militar con tal de no cruzarnos con el pibe de la bici; el estrés postraumático de las palomas viendo pasar hamburguesas a 50 kilómetros por hora mientras ellas pelean por un pedazo de pan duro; y el momento inevitable en el que el dron agarre un pozo de aire, la gaseosa se dé vuelta en pleno vuelo y te entreguen un combo que parece una sopa de plástico caliente.

En China, a todo esto lo llaman Low-Altitude Economy y dicen que es el próximo pilar del PBI global. En el fondo, es la confirmación definitiva de que usamos la tecnología más avanzada de la historia de la humanidad no para resolver la física cuántica, sino para que la comida llegue caliente antes de que terminemos de elegir qué ver en Netflix.

Eso sí: si en Argentina llegan a probar esto, los verdaderos desafíos de ciberseguridad no van a ser los hackers; va a ser el fisura del tercero que intente bajar la Big Mac voladora de un hondazo para quedarse con el combo gratis.

Futuro, te teníamos más fe, pero igual traeme el combo con papas grandes.

Informe Sergio Cichinelli. Créditos de imagen: McDonald’s China / Meituan / Gemini.