Sontrip revisita el temblor creativo de 1991, cuando en apenas semanas el rock estadounidense parió discos decisivos y una nueva forma de entender el grunge, el metal y la furia generacional.
Hay años que no pasan: quedan sonando. 1991 fue uno de esos. Entre agosto y octubre, el rock respiró distinto, como si algo se hubiera roto para siempre, y en esa grieta hubiera entrado aire nuevo. En apenas 44 días se publicaron discos que hoy son tótems, pruebas de que el cambio no siempre llega de golpe, sino en una seguidilla perfecta de electricidad.
Desde Mendoza, Ernesto Ramos se mete en esa fisura histórica y la convierte en una saga sonora para Sontrip: un recorrido que no se queda en el dato, sino que reconstruye el clima cultural, la tensión de época y el eco que todavía vibra en esos discos. Una invitación directa a volver a escuchar cuando el rock se reescribió en tiempo real.
Metallica abrió el juego el 12 de agosto con el Black Album, un punto de inflexión estético y comercial que fortaleció al heavy metal en plena década del grunge. Nada de nostalgia: era reinvención con volumen de estadio.
El 27 de agosto apareció Ten, el debut de Pearl Jam, con Eddie Vedder clavando himnos como “Alive”, “Jeremy” o “Black”, y una lírica atravesada por la desolación, la depresión y el realismo crudo que se volvería marca registrada de Seattle.
El 24 de septiembre llegó el meteorito: Nevermind. Nirvana no solo sacó un disco, cambió la historia. Portada eterna, canciones imposibles de saltear y el enojo generacional convertido en rugido. El grunge como renovación, como existencialismo amplificado.
Ese mismo día, Red Hot Chili Peppers publicaron Blood Sugar Sex Magik, un álbum bisagra donde el funk se abrazó más fuerte con el hard rock, y donde “Under the Bridge” mostró que también había sensibilidad pop en medio del músculo.
Y el 8 de octubre, Soundgarden cerró la serie con Badmotorfinger, pieza de culto y una de las expresiones más metaleras y sofisticadas de toda la escena grunge.
Todo eso, en 44 días. Una conspiración del calendario.
Informe Martin Lubo. Foto Kirk Weddle con Spencer Elden sujetado por sus padres en sesión de fotos Nevermind Nirvana

